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CHOCOLAT
Hot, dark (black), bittersweet chocolat
Pensadero...  

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JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS
8th-Feb-2009 12:50 pm - De Winchester y de besos
dean2

Vale, hasta ahora este diario era prácticamente un sitio reservado a Sirius y Remus (prácticamente), pero tal vez debería haber empezado a hablar de otros chicos hace mucho tiempo... (Y no es que me haya olvidado de los chicos de Hogwarts, ¡ni hablar!, pero se puede compartir, ¿o no?)

Por el título de esta entrada habréis adivinado que se trata de los hermanos Winchester, Sam y Dean. O tal vez debería decir Dean y Sam ^ ^

En serio, si no los conocéis todavía deberíais poner remedio pronto. REALLY.

A veces es difícil decantarse por uno de los dos, pero cuando lo haces... oh,  my!, entonces no dejas de reir y llorar y sufrir por él y con él, porque son un verdadero ENCANTO. Both of them.

Los chicos hacen una pareja estupenda, una pareja de hermanos, claro, hermanos que no pueden vivir el uno sin el otro, blalabla y que hacen pensar que podría haber algo más que simple amor fraternal. (Si los guionistas no ayudaran a pensar así tal vez no seríamos tan mal pensadas, así que no es culpa nuestra, ¿verdad? XD)

(SPOILER 4x14)


¿Alguien vio el episodio de este jueves? O___O  La sirena, OMG, y Dean charlando con ese tipo del FBI sin hacer caso a las bailarinas que había a su alrededor XD Esa imagen de él en la cama, escuchando cómo Sam habla por el móvil en el baño... ¡Y el final! cuando descubres que la sirena era el tipo del FBI, cuando descubres que la persona más importante para Dean no es una stripper con tanga sino su hermano. ¡Su hermano! Un hermano que le adore y que confíe en él. ¡Oh, Dean, partes mi corazón cada día un poquito más! Y es que, a ver el capítulo va de gente que se enamora y hace cualquier cosa por esa persona y Dean no ve a una bailarina (sé que lo repito, pero es que es muy fuerte) ¡ve a su hermano pequeño! A Sam. Si eso no es wincesto que alguien me lo explique. Vamos, explicadlo.
(Creo que tendré que leerme la Odisea)



Me gusta esperar al viernes cada semana para verlos, para conocer un poquito más de su historia. Porque cuando se trata de hacer reír son los mejores y cuando se trata de hacer llorar lo consiguen. ¡Vaya si lo consiguen! En serio, si no fueran hermanos estoy segura de que serían pareja ^^

Y aquí viene lo mejor: anoche soñé con ellos, con Dean y Sam (O Sam y Dean) y era la primera vez que soñaba con ellos. Y se estaban besando *___* Sam a Dean y luego al contrario.

Y os lo aseguro, no es tan raro verles hacerlo. En absoluto.

Así que, si no los conocéis aún buscad los capítulos de Supernatural y empezad a descargarlos como locos y si los conocéis... Bienvenidos, ha sido un placer.

kiss

Un sorbito más de Sirius y Remus para los que los echáis de menos. Espero que os guste esta memoria ^^



Té de luna

A Remus le encanta el té. Sirius lo descubrió el día que encontró aquella caja en su baúl. En su país es tradición tomar el té a las cinco en punto de la tarde y también en la mansión Black se sigue con esa costumbre, pero Remus toma té prácticamente siempre que puede. A cualquier hora. Y no se conforma con el Earl Grey típico de su país, ah, no. A Remus le gusta experimentar con los más diversos aromas y sabores.

En esa caja, en su baúl, Remus guarda bolsitas con las más extrañas mezclas: tiene té de jazmín (una bolsa enorme) y té de sauce. También hay té de cereza con licor, de frambuesa y de atardecer del desierto. Hay té de elfos y de lluvia de estrellas y un paquetito, guardado con mucho mimo, de té de luna.

Sirius cree que tomar tanto té no debe ser bueno para la salud. De hecho está convencido de que la teína tiene mucho que ver con las constantes jaquecas del hombre lobo. Pero el té es uno de los pocos caprichos de Remus (junto al chocolate), y Sirius ha decidido que no será él quien le diga que debería de comedirse un poco con sus infusiones de colores.

Cada tarde, mientras algunos de sus compañeros juegan al snap explosivo o al ajedrez mágico, él se sienta frente a la chimenea con una taza de té caliente acunada entre sus manos y la bebe a sorbitos, perdido en algún rincón de su memoria, con una expresión tan melancólica que a veces a Sirius se le hace un nudo en la garganta. En esos instantes está seguro de que podría bebérselo entero, a Remus, a él y a todas esas lágrimas que no se atreve a derramar.

Es así como lo encuentra cuando entra hecho un vendaval en la torre.

-¿Has visto a James?

Remus lo mira desde la profundidad de un mundo que aún no comprende, unos ojos dorados que evocan paisajes perdidos y noches de luna.

-No.

Es asombroso que a pesar de la cantidad de té que toma, Remus parezca siempre el más calmado de los cuatro. Sirius se acerca, contagiado un poco por esa serenidad que siempre logra calmar los latidos acelerados de su corazón. Tiene la taza en una mano, con la otra sujeta un libro de poemas que el resto de la humanidad calificaría de indescifrables.

-¿Qué es?

Remus sabe que no se refiere al libro.

-No creo que te guste. Tiene un sabor muy intenso.

A Sirius no le gusta especialmente el té, pero cuando Remus tiene una taza en las manos siempre siente el extraño impulso de probar lo que él está probando. A veces se conforma con un sorbo, pero si le gusta e insiste lo suficiente, siempre consigue que Remus le prepare una taza.

En el alféizar de la ventana de su habitación, entre las canicas de Peter y algunos libros de Sirius, Remus guarda un aparato muggle muy curioso. Es una especie de hornillo en el que calienta el agua hasta hacerla hervir para luego aderezarla con todas esas hierbas que colecciona.

-Vamos –se sienta a su lado, con una mano en el respaldo del sofá, ligeramente inclinado hacia él-, ¿no vas a dejarme probarlo?

-No creo que te siente bien –ha dado un sorbo tan pequeño que Sirius se siente desesperado. ¿Cómo puede hacerlo? ¿Cómo consigue beber tan despacio?

Sirius se inclina sobre la bebida para oler el contenido. Un exquisito aroma que evoca noches cuajadas de estrellas le hace contener la respiración.

-Té de luna –murmura.

Remus lo mira sorprendido.

-Sí. ¿Cuándo has probado tú el té de luna?

-Me lo dejaste probar una vez. Hace unos meses. ¿No te acuerdas? Dijiste que era tu preferido.

-¿Ah, sí?

-Huele bien. ¿Por qué no me preparas un poco?

-Lo siento. Se acaba de terminar.

Remus va a llevarse la taza de nuevo a los labios, pero entonces Sirius hace un movimiento imprevisto y antes de que se dé cuenta, Sirius sujeta su mano y acerca la bebida a sus labios para dar un sorbo. Ni siquiera se le ocurre pensar que puede estar caliente y cuando el líquido roza su lengua no puede evitar dar un respingo.

-¡Joder! –Remus lo mira divertido, tratando de contener una sonrisa-. ¡Está hirviendo, Lupin! ¿Cómo puedes tomar el té tan endemoniadamente caliente?

-Sabes que me gusta así –replica él-. Además, es culpa tuya por haberme quitado la taza. Si te has quemado la lengua te está bien empleado.

-¿Quemado? –protesta-. ¡Me la he escaldado! Joder, noto el corazón en la boca. ¡Me late la lengua, Lupin, y es por tu maldita culpa!

No debería decir esas cosas. Ni siquiera delante de su amigo. Es consciente de que no es enteramente culpa del té por lo que siempre está tan caliente cuando está a su lado. Remus le mira sin saber muy bien si ocultar su sonrisa, desesperadamente tranquilo.

-La próxima vez avisa antes de quitármelo y dejaré que se enfríe un poco.

-Es igual.

Sirius se levanta. Ni siquiera le gusta el té, pero hay algo en la forma en que Remus lo toma que hace que siempre, siempre, tenga ganas de probarlo. Rebusca en sus bolsillos y al fin encuentra un par de monedas. Supone que será suficiente. Con un gesto se las lanza a Lupin, que las coge al vuelo.

-Compra un poco de ése –dice señalando a la taza-. Tengo ganas de probar el sabor de la luna.

Remus mira las monedas y asiente. Y Sirius sale de la Sala Común, para buscar a Potter, mientras piensa que tal vez se equivoque. A lo mejor el té no es tan malo. A lo mejor podría acostumbrarse. Al té y a Lupin, a los dos.

Cuando su amigo se marcha Remus desliza un dedo por el borde de la taza, allí donde los labios de Sirius la han tocado. Su suspiro es tan leve que nadie lo notaría aunque lo estuviera observando en ese instante. Cuando bebe, se asegura de que sus labios estén justo en el mismo sitio en el que han estado los de Sirius. Es una tontería, pero ese simple detalle le hace sentirse un poquito más cerca de él.

NOX

kiss
¿Una actualización? ¿A estas alturas? Pues sí. No estoy tan perdida como parece... aunque sí un poco más distraida. Pero sigo pensando en ellos y por eso estoy aquí, con unas líneas para Sirius. La oveja blanca de la oscura familia de los Black.
Dedicado a quien lo lea.



LA NOBLE Y ANCESTRAL CASA DE LOS BLACK

Sirius da un portazo y la gruesa puerta de madera acalla por fin los histéricos gritos de su madre. Normalmente se aguanta. No puede soportarla cuando se pone así, pero se conforma con un comentario hiriente o un bufido de desaprobación. Esa noche, sin embargo, su madre se ha pasado de la raya y él se sentía incapaz de seguir aguantando sus palabras.

La situación no es nueva. Sus padres son así desde que él recuerda, desde que tiene uso de razón se han esforzado por intentar inculcar en él una educación rancia y aristocrática. Sin resultado, claro. La cosa se agravó cuando les mandó aquella lechuza diciendo que había ingresado en Gryffindor. Durante un tiempo su padre no le dirigió la palabra y su madre trató de mover todos los hilos posibles para que lo cambiaran de casa y restaurar así el honor de su familia, según ella “mancillado por un capricho infantil y estúpido”.

Desde que Sirius Black cruzó las puertas de la Torre de Gryffindor todo el furor de los Black cayó sobre él sin ninguna consideración. Durante ese tiempo su madre había dejado de considerarlo el heredero de la Noble y Ancestral Casa y se desvivía por intentar que su hijo mayor entrara en razón.

Por todos los dioses, Sirius, eres el Heredero de los Black. Compórtate como tal.

Pero Sirius no quería entrar en razón y la rebeldía de la adolescencia lo separó aún más de su familia. A Merlín gracias.

En la soledad de su enorme habitación Sirius puede admitir que tiene un carácter fuerte. Un carácter heredado de su querida madre, por supuesto. Es inquieto y desde luego nunca aprendió a morderse la lengua. Sería más fácil si fuera un poco más tranquilo y educado, como Remus. Mucho, mucho más fácil. Remus siempre pone esa cara entre escandalizada y compasiva cuando le cuenta alguna de las peleas con sus padres.

-Deberías intentar controlarte. Sé que no tienen razón, pero deberías intentarlo. Son tus padres.

Si él supiera… Si tan solo se hiciese una idea…

-Alguien debería acabar con ellos –las palabras de su madre vuelven a su cabeza como una desagradable ducha de agua fría-. Todos deberían estar muertos.

Alterado de nuevo por el recuerdo de esas palabras, Sirius es incapaz de contener su ira y su pie golpea con fuerza la puerta del recio armario de madera.

El recuerdo por la situación de Remus hace que todo sea más intenso. Si su madre supiera que precisamente uno de sus mejores amigos es un sangre sucia, si supiese que durante meses James y él se han desvivido por conseguir el secreto de la animagia y así hacerle compañía… ¿Qué diría? ¿Cómo reaccionaría si supiera que su hijo es amigo de un licántropo? Ríe con sarcasmo al pensar en su reacción si llegase a averiguarlo: su querido hijo mezclado con semejante gentuza.

Todos deberían estar muertos.

-Estúpida -escupe el insulto con todo el desprecio del que es capaz, pero es incapaz de sentirse un poquito mejor.

En ese momento alguien llama tímidamente a la puerta y Sirius sabe quién es antes de oírle hablar.

-¡Largo, Reggie!

-Voy a entrar, Sirius.

Sirius suelta un bufido, pero no protesta y finalmente su hermano entra en la habitación. Quienes los conocen dicen que se parecen como dos gotas de agua. Los dos son morenos, con unos bonitos ojos grises y a pesar de que se llevan seis años es evidente que son hermanos. Regulus lleva el pelo más corto, pero también él ha heredado la belleza fría de su querida madre.

-No deberías hacerla enfadar, Sirius.

Ahí está de nuevo: esa lealtad incondicional a sus padres. Sirius está a punto de decir algo, pero luego se da cuenta de que su hermano es aún demasiado joven. ¿Cuánto tardarán en echarlo a perder?

-Bah, es una bruja.

Regulus suelta una risita mientras Sirius se tumba bocarriba en la enorme cama.

-No creo que ella se tome eso como un insulto.

-Lo decía en sentido muggle –aclara-. Y por si no recuerdas los muggles quemaban brujas.

Regulus se sienta a su lado con un suspiro.

-Es nuestra madre.

-Tú no lo comprendes, Reggie –replica un poco enfadado-. Tengo amigos cuyos padres no han cogido una varita en su vida y no soporto que madre hable con tanto desprecio de gente a la que admiro. ¡No entiendo el odio que le tiene a los sangre sucia!

-Pero, Sirius –lo interrumpe su hermano con timidez, tal vez asustado de despertar su cólera contra él-, tienes que admitir que algo de razón tiene…

-¡Vaya sorpresa! ¿Ya te han lavado el cerebro? ¿Cuándo has dejado de pensar por ti mismo?

-Pienso por mí mismo –protesta.

-Ya.

-No tengo nada en contra de los muggles, hermano, pero, ¿acaso no tienen ellos su mundo? ¡Que nos dejen en paz con el nuestro! Por mucho que lo intenten nunca llegarán a ser como nosotros.

-Te sorprenderías si conocieras a Remus –murmura Sirius-. O a Lily. Sus padres son muggles y son dos de los mejores magos que conozco.

-Pues serán una excepción.

Sirius decide no hacer caso del comentario.

-Mamá tiene la mente más cerrada que una nuez.

-Bueno –ríe su hermano-, yo diría que sois los dos prácticamente igual de cabezotas.

Sirius lanza un suspiro teatral.

-Supongo que tienes razón.

-Entonces, ¿intentarás ser más considerado durante la cena? No digo que le pidas perdón, sé que no vas a hacerlo, pero tal vez si te controlas un poco…

Igual que Remus. ¿Qué manía tienen todos con que se controle?

-Lo haré si ella lo hace –replica enfadado. Y Regulus no puede dejar de notar que sus palabras suenan a amenaza.

-Bueno –suspira-, al menos no es un no.

*

Esa noche la cena transcurre en silencio. Los Black cenan sin pronunciar una palabra,  mientras los elfos domésticos colocan ante ellos los más deliciosos manjares. Sirius piensa en el Colegio, en las divertidas comidas con sus amigos, en el Gran Comedor lleno de risas. Tiene ganas de volver y lo peor de todo es que aún faltan dos semanas para que empiece el curso. Intenta imaginar qué estarán haciendo sus amigos.

-No me ha gustado nada tu actitud de antes.

La voz de su madre consigue devolverle a la realidad y todo él se pone alerta, preparado para saltar. Regulus lo mira desde su lugar, en la silla de enfrente.

-¿No has oído a tu madre? –ahora es su padre el que habla y Sirius tiene que apretar los dientes para intentar controlarse.

-Sí, padre.

-Deberías de pedirle perdón.

-No voy a hacerlo.

Su madre suelta el cubierto en el plato y el leve tintineo hace que todos salten en la silla.

-Todavía eres mi hijo.

-Desgraciadamente.

-No te consiento que me hables así, Sirius.

-Lo siento, madre, pero no sé contestar de otra forma a los que insultan a mis amigos. Es más, creo que eres tú la que tienes que pedir perdón.

Un frío glacial se extiende por la sala. Todos tienen sus ojos clavados en él y Sirius se limita a pinchar algo en el plato y llevárselo a la boca.

-Un Black nunca debería tener semejantes amigos -Sirius tiene que hacer un esfuerzo para no contestar, pero al parecer su madre no ha tenido suficiente-.Quieras o no perteneces a esta familia, Sirius, y no puedes mezclarte con esa gente. Debes estar con los de tu clase.

-¿Mi clase?

-Tú no eres como ellos. ¿Por qué te empeñas en llevarnos la contraria? ¿No entiendes que lo hacemos por ti?

Sirius suelta el tenedor todo lo delicadamente que puede –que no es mucho- y la mira directamente a los ojos.

-Lo siento madre, pero por mucho que te duela no voy a cambiar.

-¡¿Por qué?! –grita ella-. ¿Por qué tuvieron que maldecirme con un hijo como tú?

-Ni idea. Pero si te sirve de consuelo yo tampoco he tenido mucha suerte con la familia que me ha tocado.

-¡Es suficiente! ¡Vete ahora mismo a tu cuarto!

En ese momento Sirius siente una extraña sensación de euforia al haber conseguido sacar a Walburga de sus casillas. Con una sonrisa alza la copa y le da un sorbo al vino.

No tiene tiempo de probarlo. Su madre es tan rápida que no ve la varita hasta que ha pronunciado las palabras. Casi había olvidado que no debe insultarla. Con un gemido, Sirius deja caer la copa de cristal, que se hace añicos contra el suelo, mientras se lleva las manos a la garganta, luchando por un poco de aire.

Regulus se pone en pie y Sirius oye vagamente a su padre, tratando de calmar a su madre.

Por un momento Sirius piensa que esta vez no parará a tiempo. Que va a morir allí, en el suelo alfombrado del salón. Y no volverá a ver a sus amigos. No volverá al Colegio. Quedará para siempre entre esas paredes, convertido en un fantasma, tratando de vengarse de su madre…

De pronto, cuando cree que no podrá aguantar más, la presión cesa del todo y Sirius lucha por un trago de aire que le llena los pulmones de golpe. Cuando alza la vista la ve allí, con la cara desencajada, todavía señalando en su dirección. Su padre apoya una mano en su brazo y Regulus sigue en la misma postura, pero cuando Sirius lo mira baja los ojos al suelo, como si se sintiera avergonzado.

-Vete a tu cuarto, Sirius. Ahora.

La voz de su padre es firme y Sirius sabe que tiene que obedecer. Para cuando se pone en pie ya ha decidido que ésa será la última vez que coma en esa casa. Que será la última vez que lo humillen.

Sale del salón con la cabeza alta, intentando aparentar firmeza, pero se derrumba al cruzar la puerta.

Cuando ve a Kreacher en la puerta casi espera que el elfo le demuestre un poco de apoyo, ya que su familia no lo ha hecho.

-Se lo tiene merecido. El amo debería aprender a comportarse.

Pero sus palabras le demuestran que está completamente solo, que nadie va a apoyarle dentro de esas paredes.

-Tranquilo, Kreacher –consigue contener las lágrimas a duras penas-. A partir de ahora no tendréis que preocuparos por mí.

Cuando llega a su habitación apenas puede ver por las lágrimas.

NOX


8th-Sep-2008 09:06 pm - Scotland II: Something friki
kiss
Creo que a estas alturas de mi vida es imposible no encontrar en cualquier sitio algo que me recuerde lo friki que puedo llegar a ser.

Un ejemplo: vacaciones. Escocia. Verano del 2008. ¿Creéis que puedo estar una semana sin dejar de pensar en todo lo que me gusta, sin encontrar alusiones disfrazadas a todo eso que me importa? Pues estáis muy equivocados. Incluso estando de vacaciones los veo. En cualquier parte, a cualquier hora.

Allá va:

-Edimburgo. Lugar de residencia de Rowling. Vale, aquí era inevitable. Cualquier fan de Harry Potter empezaría a dar saltos sólo de estar en este lugar mágico. Yo me contuve... al principio. Veréis, en cierto momento pasamos delante de una cafetería y allí mis ojos entrenados localizaron rápido un cartel en el que aparecía el nombre del niño que sobrevivió. Pasamos rápido por allí y no tuve tiempo de pararme a leer lo que ponía, pero el destino quiso que recorriéramos la misma acera por segunda vez, esta vez más despacio. Allí estaba: The Elephant House. Birthplace of HARRY POTTER.
¿Os lo imagináis? ¡Y llegamos allí por casualidad! A la cafetería en la que Rowling empezó a escribir el libro que la hizo famosa en el mundo entero.
Y claro, como podéis imaginar vinieron los saltitos entusiasmados y las fotos. (Os sorprendería el lugar: está lleno de elefantes O__O)

-Cerca de Skye. Un lugar precioso: paisajes verdes, verdes y morados. Cubiertos siempre de nubes y aún así increíblemente luminosos. Y allí la voz del guía: "aquí es donde acaba la línea de tren que aparece en la película de Harry Potter". Hogwarts. Al norte de Escocia. (Ainss...)

-Edimburgo. Otra vez. Porque es inevitable. Y esta vez no tenía nada que ver con Harry Potter sino con otra de mis aficiones. Sí, acertásteis: SUPERNATURAL. Los hermanos Winchester. Sam. Dean. DEAN, OMG. Me gustan tanto los libros que fue inevitable entrar en una librería, así que no es raro que entráramos en cuatro. Lo encontré en una estantería, tratando de ocultarse entre Expediente X y Dexter. Sí, una novela de los hermanos Winchester. En inglés. ^_____^ Fue mi compañera durante el viaje de regreso en avión y luego en tren.

¿No os lo dije ya? Fue un viaje fantástico.
4th-Sep-2008 05:29 pm - Scotland I. Vacaciones!
kiss
¡Hola a tod@s!

Ya estoy de vuelta, de nuevo sumergida en la rutina: el trabajo, los estudios, el stress... ¿podéis creerlo? Estaba en Glasgow disfrutando de la ciudad y de la lluvia cuando recibí una llamada de la academia diciéndome que el miércoles teníamos reunión a las 7:30. ¬¬ Pero bueno, a parte de ese pequeño paréntesis se puede decir que lo he conseguido: he desconectado de todos y de todo... o casi. (Sirius y Remus me acompañaron en la maleta, as usual)

Lo cierto es que Escocia me ha gustado más de lo que esperaba: los castillos son una maravilla y los lagos realmente espectaculares. Desde luego es fácil imaginar un castillo de magia camuflado en el verde paisaje. Si tuviera que elegir entre lo que he visto y decir qué es lo que más me ha gustado creo que mi respuesta sería el castillo de Eilean Donan. El enclave es perfecto, a la orilla de un lago casi continuamente cubierto de niebla que recuerda a los cuentos de hadas. (Por si os sirve de referencia, en el puente que lleva al castillo se rodó una escena de lucha de Los Inmortales).

Han sido unos días relajantes, llenos de verde y de lluvia.

Pero bueno, ya estoy de nuevo en casa, rodeada de mis apuntes, mis libros y... mi ordenador (¡no imagináis lo que lo he echado de menos!). Para mí el verano ya ha acabado.

Espero que hayáis disfrutado de vuestras vacaciones tanto como yo de las mías.

Nos leemos pronto ^^

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